Asoc. Pro-Virgen del Rosario

ermietaVR1La Asociación Pro-Virgen del Rosario de Ayora se crea en el año 2005 a iniciativa de algunos vecinos de la localidad. El objetivo principal de la Asociación es la rehabilitación de la Ermita de la Virgen del Rosario y su entorno.

Desde su creación se han ido incorporando nuevos socios, siendo en la actualidad alrededor de quinientos, que con su aportación pretenden recuperar la ermita como parte de nuestro patrimonio histórico-artístico y como uno de los símbolos más emblemáticos de nuestra localidad.

CARACTERÍSTICAS DE LA ERMITA.

Este antiquísimo  ermitorio se halla situado a la derecha de la carretera nacional N-330 a 1 KM del pueblo en dirección Norte, enclavado en la cúspide de un  cerro elevado, poblado de pinos, desde donde se contempla una espectacular panorámica de la Villa.
En el camino de subida se escalonan las estaciones del Vía Crucis.

La Ermita data aproximadamente de mediados del s.XIV,  cuando Ayora pertenecía a la Diócesis de Cartagena. En origen estuvo dedicado a San Cristóbal.

El edificio está formado por una planta de cruz latina, con dos naves espaciosas, con 6 altares laterales cada una, que confluyen en un solo vértice, el cual sirve de presbiterio para el altar mayor. El altar mayor construido en 1720 , era un templete de estilo barroco construido en madera con la imagen de Nuestra Señora de la Virgen del Rosario. Tras su destrucción en 1936, ha sido sustituido por otro templete semejante en estilo neoclásico. Todo ello cubierto por una bóveda de crucería con clave, la cual está recorrida por escudos. En el interior destaca el panel cerámico compuesto por 60 azulejos dedicados a San Miguel.

La fachada presenta un frontón curvilíneo y ventana sobre la puerta dintelada, con cartel “La paz sea con vosotros”. En la decoración de la fachada hay un panel de 54 azulejos con la representación de la Virgen y el Niño. A la izquierda va adosado el campanario cuadrangular de dos cuerpos.

A la derecha de la Ermita se encuentra adosada la casa del ermitaño.

IMAGEN DE LA VIRGEN DEL ROSARIO

virgen3La imagen es una talla completa de madera polícroma y estofada, de 1.70 m de altura por 2.43 m de anchura. Aparece sedente, sosteniendo con su brazo izquierdo al Niño Jesús, a ambos lados los rodean  dos putti o angelitos alados que reposan sobre una gran nube vaporosa. Es preciso destacar el primoroso estofado de los ropajes a base de rocalla a realce  y de motivos florales en oro que bordea el manto y el vestido de la Virgen. La talla está adaptada a la peana en la que descansa.
El rostro de la Virgen presenta una cierta frontalidad en sus bellas facciones, contrastando con el barroquismo del estofado. La vestimenta tallada consta de túnica rosa y manto azul. Con su brazo izquierdo sostiene por detrás al Niño, que aparece de pie sobre el brazo de ésta, dando un cierto dinamismo. El Niño está vestido con un pañal verde, también tallado pero no estofado. Sostiene una bandeja con la mano derecha en la que se encuentran varios presentes. El rostro del Niño esboza una ligera sonrisa, que resalta con la neutralidad y frialdad de los ángeles y del rostro de la Virgen.

La actual imagen de la Virgen es reproducción del tipo iconográfico creado por Esteve Bonet a finales del s.XVIII, y fue realizada por el escultor ayorino Francisco Cuesta López, uno de los dos hermanos Cuesta (Francisco e Inocencio) que en los años de la posguerra realizaron la mayor parte de las nuevas imágenes religiosas en Ayora.

Pero la Virgen del Rosario, es más que todo lo descrito. Todos los ayorinos se sienten de una u otra forma unidos emocionalmente a ella.

Allí se celebra la Pascua, se han casado montones de parejas, se sube a jugar con los niños, se hacen convivencias y acampadas , y se celebra el día de la Virgen con motivo de su fiesta.

LA FIESTA DE LA VIRGEN Y SU ROMERÍA.

Las fiestas a la Virgen del Rosario en el siglo XVIII eran dos: una en mayo y otra en septiembre. Sólo ha perdurado hasta nuestros días la fiesta del 8 de septiembre, trasladada hace pocos años al domingo siguiente.

La Romería, dejó de celebrarse en los años 50, pero la nueva Asociación la puso en vigor de nuevo, siendo un acierto su acogida por todos.

Tienen el honor de subir a la Virgen los confirmandos de ese año, acompañados por todas las autoridades, Reinas de Fiestas, la música, imprescindible de “Los Sayones”, con sus trompetas y tambores y todos los vecinos y visitantes llevando sus pañoletas, cañas y varas, adornadas con romero.

Se celebra la misa cantada por los “Juniors” y después, se sirve una merienda en la explanada de la Ermita.

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